OBJETOS QUE GUARDAN MEMORIAS
Dentro del imaginario del diseñador de joyas Milko Boyarov
Por Laura Martínez
Hay algo profundamente táctil y casi extraterrestre en el trabajo de Milko Boyarov. Sus joyas habitan un lugar intermedio entre la escultura y el ornamento, fusionando texturas orgánicas, formas fluidas y artesanía contemporánea en piezas que resultan futuristas y, al mismo tiempo, extrañamente íntimas. Como uno de los creativos que forman parte del universo de Los Felices Ibiza, Milko cuenta además con una habitación inspirada en su imaginario estético y su particular lenguaje visual dentro del hotel. Hablamos con el diseñador búlgaro sobre el poder emocional de la joyería, la inspiración que encuentra en el cuerpo humano, los procesos artesanales y cómo los objetos que llevamos sobre la piel pueden convertirse en auténticos contenedores de recuerdos.

Tu relación con la joyería empezó muy pronto. ¿Qué fue lo que te atrajo de ese mundo?
Mi primer contacto con la joyería se remonta al instituto, donde estudiaba trabajo en metal y tenía una asignatura centrada específicamente en joyería. Me enamoré enseguida de la idea de crear objetos que mantienen una relación tan cercana con el cuerpo. Lo que más me fascinaba era su dimensión emocional: pensar que una joya puede guardar recuerdos, significados e historias personales de una forma tan íntima.
Tu trabajo se siente muy contemporáneo, pero también atemporal. ¿De dónde nace tu universo visual?
Gran parte de mi inspiración viene del mundo submarino, del propio cuerpo y de las texturas y cualidades viscosas de los fluidos corporales. Pero sinceramente, mis referencias están cambiando constantemente. La inspiración rara vez viene de un único lugar; evoluciona de forma natural según lo que observo, siento o experimento en cada momento.

Tus piezas tienen una cualidad muy escultórica. ¿Cómo es tu proceso creativo?
Normalmente todo empieza con un boceto o un dibujo inicial. A partir de ahí desarrollo la idea visualmente antes de pasar a la experimentación con cera. Dedico mucho tiempo a moldear la cera directamente sobre el cuerpo o alrededor de él, y eso aporta a las piezas una sensación mucho más orgánica y física. Me gusta desarrollar personalmente la mayoría de los prototipos antes de colaborar con distintos fabricantes de joyería para llevar las piezas a producción.
¿Crees que nuestra relación con la joyería ha cambiado con el tiempo, que apreciamos más las piezas hechas a mano frente a una joya de mucho valor?
Creo que hoy existe una mayor apreciación por la artesanía y los procesos hechos a mano, aunque personalmente valoro ambos mundos por igual. Me interesa mucho combinar técnicas tradicionales con acabados que parecen casi intactos, como si no hubieran sido intervenidos por manos humanas, cuando en realidad detrás hay una enorme cantidad de trabajo manual. Ese contraste me resulta fascinante.
Los Felices es un espacio donde moda y hospitalidad conviven de forma natural. ¿Qué te atrajo del proyecto?
Lo que más me gusta es la idea de que cada habitación esté vinculada a un diseñador y a un universo creativo diferente. Los huéspedes no solo duermen en una habitación de hotel; crean recuerdos dentro del imaginario estético de alguien.
Me parece algo muy especial. Hay algo muy bonito en conectar experiencias, emociones y lugares con una identidad creativa concreta. También me encantó el concepto del espacio de alquiler de moda dentro del hotel. Creo que añade otra capa a la experiencia, aunque personalmente me gustaría ver una selección todavía más amplia en el futuro.
