ABRAHAM ORTUÑO: LA MODA A SU MEDIDA
Por Laura Martínez
El diseñador alicantino es conocido por sus originsles diseños de zapatos y complementos y por eso JW Anderson, Margiela o Jacquemus han reclamado su talento. En su aventura en solitario, ABRA, ha sabido combinar tradición, cultura pop y vanguardia con un sello muy personal. En esta conversación, nos adentramos en sus orígenes, sus primeras influencias y los referentes que moldearon su mirada creativa.

He leído que te consideras diseñador desde pequeñito, ¿Quiénes fueron tus primeros referentes?
A.O: Desde muy pequeño, siempre tuve una fascinación por las figuras que se atrevieron a romper moldes. Entre mis primeros referentes están sin duda John Galliano y Dolce & Gabbana. Galliano por su teatralidad, su capacidad de contar historias a través de la ropa y de crear universos completos; y Dolce & Gabbana por esa mezcla de lujo y cultura mediterránea que te hace sentir inmediatamente conectado con la ropa. Fueron ellos quienes me enseñaron que la moda podía ser mucho más que vestirse: podía ser una declaración de personalidad.
Las mujeres de tu vida han sido vitales en tu imaginario creativo. En tu opinión, ¿qué prenda define más el carácter de una mujer?
A.O: Sin duda, los zapatos. Creo que vestirse desde los pies puede cambiar totalmente la forma en la que te sientes. Si un día estás un poco baj@ de moral, unos zapatos adecuados pueden transformarte por completo: pueden hacerte sentir superpoderosa, elegante o incluso super cozy y cómoda, según lo que necesites en ese momento. Es fascinante cómo un accesorio puede ser tan determinante en la actitud de una mujer y en cómo se relaciona con su entorno.
Los complementos son la clave de tu éxito, pero no te conformas con hacer solamente bolsos y zapatos. ¿Qué es lo que más disfrutas haciendo Abraham Ortuño?
A.O: Lo que más me apasiona es visitar las fábricas y ver todo el proceso de creación desde dentro. Es un mundo increíblemente fascinante, lleno de detalles que muchas veces no se ven pero que son fundamentales para que un diseño cobre vida. Es ahí donde realmente comprendes la magnitud del trabajo que implica cada pieza y lo mucho que debemos a todas esas personas que hacen realidad nuestros diseños. Es un aprendizaje constante y una fuente de inspiración inagotable.

Has diseñado para Jacquemus o JW Anderson. ¿Qué firma —de todas las que has dejado tu huella— te ha marcado más y por qué?
A.O: Más que una firma concreta, yo diría que lo que más me ha marcado son las personas con las que he trabajado y de quienes he aprendido muchísimo. Elena Cardona es un ejemplo claro: ella era la diseñadora de joyas y bolsos de Margiela cuando el propio Margiela todavía estaba activo en la firma, y me enseñó todo lo que sé sobre precisión, creatividad y cómo traducir una idea en algo tangible. Ese tipo de aprendizajes, a nivel personal y profesional, son los que realmente dejan huella.
Con tu firma homónima ABRA, hay lugar para una identidad propia que, de algún modo, la gente ya conocía aunque fuera a través de otras firmas. Con esa ventaja, ¿qué ha supuesto para ti lanzarte en solitario? Pros y contras.
A.O: Lanzarme en solitario ha sido un ejercicio de libertad y responsabilidad a partes iguales. Conocer el sistema de la moda y cómo sorprender al cliente con nuevas ideas es fundamental. Estos años viendo lo que se ha vendido más o lo que ha tenido más impacto me han enseñado a tomar decisiones más estratégicas, pero sin perder nunca la esencia creativa. La ventaja es poder expresar algo completamente personal; la desventaja, asumir que cada decisión recae sobre ti. Pero esa presión también tiene algo de estimulante.
Por último, ¿qué es lo que más te ha gustado de Los Felices y qué le añadirías dentro de su concepto moda para hacer la experiencia aún más completa?
A.O: Me ha encantado la filosofía del hotel: no hace falta salir para disfrutar de experiencias únicas, y todo está pensado para mantener al huésped entretenido y sorprendido en todo momento. Me parece un concepto fabuloso. Si tuviera que sugerir algo más, quizá sería interesante organizar un concurso de nuevos talentos para diseñadores emergentes. Sería una manera de conectar la moda con el lugar, aportar frescura al concepto y abrir una ventana a nuevas ideas.
