Sant Jordi, 07817 – Ibiza
España
THE GREENBRIER: Color, glamour y revolución.
Por Jon
Concebido como un símbolo del esplendor y la creatividad sin límites de la sociedad estadounidense, el Greenbrier surgió en un contexto social, cultural y económico que lo convirtió en lo que, 80 años después, sigue siendo y representando. Renacido bajo la visión audaz de Dorothy Draper, este icónico resort de Virginia Occidental no solo redefinió el diseño hotelero, sino que también capturó el espíritu de una nación en transformación, demostrando que, a través del diseño, el lujo y la innovación nunca pasan de moda.
Con colores exuberantes, detalles opulentos y una estética que fusionaba glamour y modernidad, el Greenbrier se consolidó como un referente de estilo, elegancia y sofisticación en la historia de Estados Unidos. El rediseño del hotel comenzó en 1948 bajo la dirección de Dorothy Draper, quien transformó drásticamente el paisaje arquitectónico de la industria hotelera. Su enfoque contemporáneo y vanguardista cautivó la imaginación del ciudadano estadounidense moderno de la posguerra. Anteriormente, el edificio había servido como hospital militar durante la Segunda Guerra Mundial, lo que hizo imprescindible una renovación completa.
Con esta intervención, se redefinió el concepto de belleza en el diseño hotelero, convirtiendo al Greenbrier en uno de los principales puntos de encuentro social del país.
Entre 1920 y 1960, el trabajo de Dorothy Draper se reflejó en teatros, grandes almacenes, tiendas, oficinas, interiores de aviones y automóviles. Fue la primera persona en considerar el diseño de interiores como un producto comercializable, transformándolo en una industria profesional. Su influencia llegó hasta los sets de cine de Hollywood, donde introdujo un estilo extravagante que marcó una nueva era estética, atrayendo a estrellas que anhelaban el glamour del Hollywood clásico y buscaban revivirlo en sus propios hogares. Posteriormente, ese espíritu se trasladó al Greenbrier, cuya fama llevó a Draper a diseñar proyectos aún más ambiciosos, aplicando su estilo en 18 hoteles más a lo largo de su carrera.
Cada habitación del Greenbrier fue concebida con un diseño único, utilizando textiles y colores que transportaban al huésped a un universo completamente nuevo, revolucionando así la experiencia hotelera de mediados de siglo. Se crearon espacios que transmitían carácter y reflejaban la vitalidad de una sociedad en busca de esplendor y sofisticación. La atención al detalle no se limitó a los interiores; también se diseñaron los menús y los uniformes del personal, reforzando la coherencia de una visión creativa integral. De manera innovadora, el hotel incorporó entradas majestuosas con molduras exquisitamente detalladas, grandes espejos y puertas ornamentadas, junto con paredes y techos decorados con elaborados elementos de yeso.
La llegada de la fotografía en color potenció la declaración visual del Greenbrier, realzando los tonos audaces y la complejidad de los diseños, que adquirieron un carácter deslumbrante gracias a su animación visual. El dramatismo, arraigado en la moda del pasado e influenciado por Hollywood, se convirtió en el sello distintivo del hotel. En el universo de Dorothy Draper, la fusión de elementos barrocos modernos con el glamour clásico, el maximalismo y la estética art déco era clave.
Más allá de su impacto visual, el diseño del Greenbrier fue concebido para calmar la mente y promover el bienestar emocional en tiempos de crisis, como la Gran Depresión. El estudio de Draper sostenía que el color y la forma podían influir en el estado de ánimo de las personas, creando espacios que irradiaban alegría y optimismo.
El Greenbrier puede considerarse la mayor creación de Dorothy Draper. Desde su renovación a mediados del siglo XX, ha formado parte del ideario colectivo histórico y arquitectónico de Estados Unidos. La calidad de su diseño sigue siendo motivo suficiente para preservar su estética y disfrutar de su incomparable belleza. Todo esto gracias a la visión pionera de Draper, quien no solo revolucionó el diseño de interiores, sino que también rompió barreras en la industria con su atrevida creatividad y visión transformadora.