BEYOND THE LOBBY - MOVIE THEATERS
La edad dorada del cine entre marquesinas y butacas de terciopelo rojo
Por Jon @whereismyhotel
A finales del siglo XIX y comienzos del XX, el entretenimiento se vivía como una experiencia exclusiva y única. Al entrar en el edificio, lo primero que envolvía al visitante era una densa nube de vapor: en esa época, fumar en interiores era algo habitual.
La arquitectura de estos espacios estaba diseñada para seducir a un nuevo público y hacer que cualquiera se sintiera realmente especial al estar allí. Ir al cine era una ocasión esperada con entusiasmo, una oportunidad para conocer otras culturas y viajar, aunque fuera solo con la imaginación. La gente se arreglaba solo para ver una película, y los teatros solían llenarse por completo.
Estos teatros destacaban por su imponente señalización exterior, que incluía una marquesina y un letrero vertical de neón. En su interior, los carteles de películas y los colores llamativos decoraban el espacio, mientras las butacas de terciopelo rojo brillaban bajo la tenue iluminación. La oscuridad ofrecía cierta privacidad, lo que convertía al cine en un lugar ideal para primeras citas… y primeros besos.
La atmósfera era electrizante. Durante las décadas de 1920 y 1930, se produjo una cantidad sin precedentes de películas, y en Estados Unidos se construyeron más de 20.000 salas de cine. El cine se había convertido en la forma de entretenimiento más popular de la época.
Tras la Gran Depresión, los recursos escaseaban y se optó por construir salas más pequeñas y funcionales, adoptando un estilo más sobrio, como el Streamline Moderne. Sin embargo, en los años 50 y 60, muchos de los rasgos distintivos de estos teatros fueron eliminados por considerarse anticuados. Aun así, siguen siendo probablemente el ejemplo más duradero de la arquitectura Art decó que aún persiste.
Hoy en día, algunos de estos espacios han sido reinterpretados y renovados. Uno de ellos es Grand Paradiso, en Ibiza, transformado en un hotel de estilo Art decó que alberga una sala de cine donde se proyectan clásicos cada noche. Además, se celebra CINERAMA, un ciclo de películas y documentales independientes acompañado de coloquios con sus propios directores y actores o actrices.