Sant Jordi, 07817 – Ibiza
España
Por Laura Martínez
Cuando alguien viene de visita a Ibiza, a los que vivimos aquí nos gusta enseñarles lo que realmente hace especial a la isla: esos rincones que no salen en Google ni en las recomendaciones típicas de turistas y veraneantes ocasionales. Nos gusta compartir nuestro lado más secreto, esos spots que solo conocen unos pocos. Y como tú ya estás dentro de ese grupo, aquí te contamos nuestros favoritos.

Ibiza es uno de esos lugares que pueden cambiar mucho tu percepción dependiendo de quién te guíe. Tanto si ya has venido alguna vez o la pisas por primera vez, la isla siempre ofrece novedades y tesoros ocultos por descubrir. Pero vamos a empezar la casa por el tejado: EL BUEN COMER
Sabemos que te gusta entregarte a los placeres de la dieta mediterránea y por eso empezamos con unos canelones de rabo de toro en Can Pau, uno de los restaurantes más antiguos de la isla. Con una receta familiar que pasa de generación en generación, estos canelones son los reyes indiscutibles de la carta, aunque aquí es difícil equivocarse. Su dueña, Alba Pau, te recibirá con su habitual sonrisa tras sus gafas de pasta y, quién sabe, quizá te cuente cómo Naomi Campbell, tras una noche de baile en Space, la llamaba para pedir take away de este manjar. Si le sumas un buen vino tinto y una mesa en el patio exterior, la experiencia es redonda.

Para comer en la playa, nuestras apuestas son un pescado fresco en el Chiringuito de Cala Xuclar o un bullit de peix en El Bigotes de Cala Mastella. Eso sí, reserva con antelación porque el aforo es limitado.

Si te apetece algo más bistró a la orilla del mar, Nudo en Es Figueral es un imprescindible. Aunque mi favorito personal es Ses Boques, un chiringuito con upgrade a espectacular restaurante, perfecto para una comida improvisada, una cena con amigos o una cita romántica. Su cocina es una joya y la tarta banoffee de la madre de Joan, su dueño, simplemente imbatible.

Entre los grandes clásicos de playa no puede faltar Can Pujol, ibicenco 100% y con las mejores zamburiñas gratinadas de la historia.
Si estás por el centro, cena en Sa Cova, encantador restaurante francés en el casco antiguo con producto de temporada y servicio impecable. En San Antonio, Es Ventall ofrece calidad-precio inmejorable: no te vayas sin probar sus croquetas de gamba ibicenca.
Y si nos ponemos sibaritas, toca hablar de Can Domo. En la carretera de Cala Llonga, el chef Javier Sanz despliega su talento en una casa payesa restaurada con una de las terrazas más bonitas de la isla.

Y después de llenar el estómago, nos vamos de SHOPPING.
Una de las actividades predilectas de esta humilde periodista, para cuya práctica, Ibiza alberga unas cuantas joyas ocultas. Si hablamos de vintage, las mejores son Archive Closet, con una selección muy cool de ropa vintage de firma y Annie’s Ibiza que, además de su propia marca -que ya ha dado el salto a Londres y Nueva York- cuenta con una muy cuidada selección de ropa de otras firmas. Vicente Ganesha y su colorida tienda de la calle Guillem de Montgrí es un clásico donde compran sus pareos veraniegos Kate Moss o Dua Lipa y muy cerca, en Oh Lala, encontrarás una gran selección de denim, chaquetas de piel y accesorios. Si eres más de mercadillos, no te pierdas el de Sant Jordi los sábados, sin duda el más auténtico de la isla. Si te apetece bichear algún vinilo o detalle especial, vete a Pepe, en Sant Josep y si estás buscando llevarte un recuerdo de tus vacaciones, en Mon Chateau en Espagne encontrarás desde lámparas de diseño hasta pañuelos Hermés. Si todavía no has encontrado lo que buscas, en Curated By, la boutique del hotel Los Felices, nadie se va sin una bolsa en la mano.

Después de comer e ir de compras, toca que descubrir los ART SPOTS que ofrece la isla.
Comenzamos por el MACE, dentro de la fortaleza de Dalt Vila. El Museo de Arte Contemporáneo de Ibiza es una maravilla que, por increíble que parezca, no es conocido por el gran público. El impecable trabajo de Elena Ruiz al frente de este precioso museo que alberga obras de Tápies o Miralles, es palpable en cada rincón.
Si quieres conocer de cerca el origen de la arquitectura ibicenca, no dejes de visitar la Casa Museo del arquitecto Erwin Bröner en Sa Penya. Otro lugar especial, es Espacio Micus dirigido por Katja, la hija del célebre pintor alemán afincado en Ibiza en los 70, Eduard Micus. Diseñado por el propio artista, este espacio es un auténtico refugio de arte y cultura en el corazón de la isla. Y si te apetece más una buena expo de arte urbano, ADDA Gallery en el Hotel Paradiso es el lugar perfecto.

Es la hora del SUNSET y hay dos spots imperdibles: Las puertas del cielo y Cap Des Falcó. ¿Un consejo personal? Lévate un six pack y una bolsa de pipas y disfruta el show. Y si eres más de mojitos, no dejes de pegarte unos bailes al ritmo cubano en el Malecón, la azotea del Hotel Cubanito en Cala Gració.
Pero si te quedas con ganas de más, Ibiza tiene algunos templos del atardecer que nunca decepcionan. En Sunset Ashram, en Cala Comte, el plan es sencillo: buena música, cóctel en mano y un horizonte que parece pintado para ti. En Kumharas, en Cala de Bou, el ambiente es más bohemio, con DJs, y gente reunida frente al mar esperando ese momento exacto en que el sol toca el agua. Y si lo tuyo es algo más sofisticado, El Silencio Ibiza en Cala Molí, tiene una de las puestas de sol más bonitas de la isla y se vive entre copas, buena música -tienen una viniloteca desde la que hacen sesiones muy chulas- y ese punto chic que nunca falla.

DRINKS & DANCING: La mejor manera de terminar (o empezar) el día. Si te apetece un poco de música en directo, los sábados al medio día siempre hay ambientazo en Sant Jordi Blues Station, pero si andas por el norte, te recomendamos que vayas a probar los cócteles de autor en Lola’s, el speakeasy del Hotel Mongibello. Si prefieres el centro: Paradise Lost o Room Service son muy buenas opciones y en caso de que la noche se venga arriba, nuestros favoritos de baile son el Hotel Pikes, una leyenda viva de la cultura ibicenca, el lugar donde Freddie Mercury celebró su 40 cumpleaños y donde siempre se tiene la sensación de que todo es posible.
Como novedades, tenemos Tomodachi, un club pequeño en el que las sesiones son pinchadas con vinilo y se baila sin parar, y Nocturna, el nuevo club dentro del Hotel Los Felices que promete ser el nuevo place to be de la noche ibicenca, con una programación muy ecléctica y un sonido sin rival.

¿A qué esperas para conocerlo todo antes de volver a la vida real?